El amor está
lleno de
encantos,
que se mezclan,
se separan
se hacen
presentes, se
escapan
te envuelven
suavemente con
sus mantos
y poco a poco te
van penetrando,
se van
escondiendo
en todas las
cosas que
habitan tu alma,
te encienden la
sangre que se
vuelve fuego
como el calor de
tu boca
que sabe a sol a
mar y a luna...
a indefinibles
ansias de querer
ser tuya
La dulce lumbre
de tu amor
es como un
cristal de luz
vibrando en lo
infinito,
es el eco de un
momento
balanceándose en
el tiempo
allá en el
firmamento
yendo y viniendo
como las olas de
la noche
que avanza, que
escala, que
vence
y me hace
enteramente
tuya,
cuando tus manos
en sus juegos
inocentes
acarician mi
silueta con
ternura...
cuando quiero
probar esa
sonrisa etérea y
fugitiva,
que lame tus
labios que me
hechizan y me
queman