Humorada tangible
qué me estás diciendo,
locura
qué me estás enseñando
si soporto mi fidelidad
sobre ese colectivo
de idas y vueltas,
enrolado en la cuenta de
seguir
¿y para qué?
si el papel
queda extorsionando
la resignación
de una humorada
tangible,
viva, que no escoge nada
porque está hecha
con ese algo
abusado de estar,
cosido como una
distracción
y algo más
como un contagio
como un préstamo de por
vida
o como una cosa holgada,
explorando
el boleto que resta.
Ciudades
confusión de tu piel
borrada de mística
acuarela
y el insomnio del cuerpo
enroscándose en el alma;
suave humus
que recorre
ciudades de tu cuerpo
y descifra la inmediatez
de tu cielo.